Dicen que la realidad supera a la ficción. Yo creo que muchos argentinos se fuerzan por vivir en una ficción, ignorando y hasta a veces negando la realidad. Al mismo tiempo, creo en la motivación, la mística, la ilusión, el empuje, etc. Sin embargo, son condición necesaria, no suficiente.
La derrota de Argentina frente Alemania me dejó pensando en varias cosas. En primer lugar, las declaraciones de Maradona post partido. Cualquiera que haya visto el partido no puede negar que Alemania fue superior que la Argentina. Maradona no lo reconoce. Ante la pregunta de un periodista sobre un planteo diferente en la cancha, el DT le recomienda que vaya a la AFA. La lista podría seguir eternamente con otras tristes declaraciones irrespetuosas. Le faltaba decir: "yo soy Dios y nunca me equivoco". Esto se llama soberbia. El que no reconoce sus errores, nunca aprende. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
En segundo lugar, esta concepción casi bíblica argentina de "El Salvador" es tan infantil e ingenua, que no entiendo como sigue perdurando. Este mundial puso de manifiesto que un jugador solo no hace nada. Sin embargo, los DTs, la prensa, la tribuna, los que juegan y los que no, siguen esperando el milagro de ese mesías. Eso si, el mesías cambia según la temporada, generando amor y odio incondicional en cuestión de minutos. Puede ser Messi, Carlitos, Higuaín, Palermo, antes Riquelme, o Verón, etc...y así nos va. Tenemos un plantel vitrina de 11 individualidades. Si una de estas estrellas falla, "no importa! sacala y poné otra!!", como si fuera un juego de cambio de figuritas. La pregunta que me sigue resonando es, ¿adonde está el equipo? Alemania tiene uno, nosotros no. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
En tercer lugar, desde el arranque del partido fue claro que el planteo inicial argentino no era adecuado para las circunstancias del momento. Sin embargo los ajustes necesarios se realizaron ya cuando era demasiado tarde. Esto se llama "morir con la suya". Y es muy acertada la expresión, ya que en esa decisión se hunde el líder, pero también todos los de abajo. Esto es una mezcla de soberbia, tozudez e inconsciencia. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
Los milagros, el mesías, Dios y los sueños premonitorios, pertenecen a la mística y la religión. Para todo lo demás hay trabajo, esfuerzo, ciencia, tecnología, disciplina, diálogo, conducta, educación, consenso, preparación, etc. Mientras los argentinos sigamos dejando nuestra suerte en las manos de los dioses y además apoyemos a personajes que se crean seres omniscientes, individualistas y obstinados, las cosas no van a ser mejores.
Ni Dios es argentino ni estamos condenados al éxito. Empecemos por armar un equipo de verdad, inteligente y humilde, con convicciones pero sensato, con corazón y cabeza. El resto, se verá en la cancha, de fútbol y de la vida.
La derrota de Argentina frente Alemania me dejó pensando en varias cosas. En primer lugar, las declaraciones de Maradona post partido. Cualquiera que haya visto el partido no puede negar que Alemania fue superior que la Argentina. Maradona no lo reconoce. Ante la pregunta de un periodista sobre un planteo diferente en la cancha, el DT le recomienda que vaya a la AFA. La lista podría seguir eternamente con otras tristes declaraciones irrespetuosas. Le faltaba decir: "yo soy Dios y nunca me equivoco". Esto se llama soberbia. El que no reconoce sus errores, nunca aprende. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
En segundo lugar, esta concepción casi bíblica argentina de "El Salvador" es tan infantil e ingenua, que no entiendo como sigue perdurando. Este mundial puso de manifiesto que un jugador solo no hace nada. Sin embargo, los DTs, la prensa, la tribuna, los que juegan y los que no, siguen esperando el milagro de ese mesías. Eso si, el mesías cambia según la temporada, generando amor y odio incondicional en cuestión de minutos. Puede ser Messi, Carlitos, Higuaín, Palermo, antes Riquelme, o Verón, etc...y así nos va. Tenemos un plantel vitrina de 11 individualidades. Si una de estas estrellas falla, "no importa! sacala y poné otra!!", como si fuera un juego de cambio de figuritas. La pregunta que me sigue resonando es, ¿adonde está el equipo? Alemania tiene uno, nosotros no. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
En tercer lugar, desde el arranque del partido fue claro que el planteo inicial argentino no era adecuado para las circunstancias del momento. Sin embargo los ajustes necesarios se realizaron ya cuando era demasiado tarde. Esto se llama "morir con la suya". Y es muy acertada la expresión, ya que en esa decisión se hunde el líder, pero también todos los de abajo. Esto es una mezcla de soberbia, tozudez e inconsciencia. Cualquier semejanza con los presidentes/ministros argentinos de los últimos años no es casualidad.
Los milagros, el mesías, Dios y los sueños premonitorios, pertenecen a la mística y la religión. Para todo lo demás hay trabajo, esfuerzo, ciencia, tecnología, disciplina, diálogo, conducta, educación, consenso, preparación, etc. Mientras los argentinos sigamos dejando nuestra suerte en las manos de los dioses y además apoyemos a personajes que se crean seres omniscientes, individualistas y obstinados, las cosas no van a ser mejores.
Ni Dios es argentino ni estamos condenados al éxito. Empecemos por armar un equipo de verdad, inteligente y humilde, con convicciones pero sensato, con corazón y cabeza. El resto, se verá en la cancha, de fútbol y de la vida.
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