sábado, 28 de agosto de 2010

El Costo Oculto del Importado


Hace casi 10 años, Osvaldo Rial, quien fue presidente de la Unión Industrial Argentina, escribió un libro titulado “La Dictadura Económica”. En el mismo, el economista Antonio Margariti, presenta una explicación brillante de la diferencia entre importar y producir localmente. El ejemplo utilizado dice más o menos así:

“Concurran a una librería para comprar un lápiz de madera con goma de borrar incorporada. Les ofrecerán uno de origen chino y otro nacional”. Digo yo, como es de suponer, el chino es más barato, ¿no? Pero..., ¿realmente lo es? ¿estás seguro? Margariti continua...

"Para fabricar un lápiz y cortar el árbol de cedro en Misiones se necesita una motosierra escandinava ensamblada en Tierra del Fuego, las sogas de cáñamo para levantar los troncos se trenzan en Jujuy, las grúas alemanas autoportantes que cargan la madera son alquiladas por una empresa de Granadero Baigorria (Santa Fe) y los camiones para transportarlas se fabrican en Tucumán. Para hacer la mina hacen falta el grafito de Ceilán, la turba de Río Negro y arcilla extraída de Paraná. La matriz para la anilla de bronce se produce en Rosario con flejes de acero fabricados en San Nicolás. El latón colocado en el extremo del lápiz se lamina en Olavarría y el caucho de Matto Grosso se procesa como goma de borrar en Pilar […]. El cedro misionero se tornea en varillas finas, se le dan seis manos de laca producida en Avellaneda y es cubierto con pinturas y pigmentos importados de Leverkussen. Finalmente se sujeta la goma de borrar con la anilla de latón. Después el lápiz pasa por canales de distribución mayorista y minorista antes de llegar a la librería donde usted fue a comprarlo.”

¿Se imaginan cuántos argentinos estuvieron trabajando en la producción de ese lápiz? ¿Y cuántos habrá requerido importarlo de China? Puede ser que el precio del lápiz chino sea más barato respecto del nacional. Pero el Costo Total de resignar todas las industrias antes mencionadas es inconmensurable. Al comparar los precios, ¿adónde se mide el desempleo, la pérdida de capital, infraestructura, talentos, oficios, recaudación de impuestos, etc y etc... producto de la importación? El “Compre Nacional” no es solo un bonito slogan. Es una forma concreta de apoyar a nuestro país todos los días.

Saludos, Max.


Nota: Esto no pretende ser una apología del Proteccionismo ni tampoco la defensa injustificada de industrias persistentemente ineficientes. Creo en la Globalización como motor del desarrollo. Simplemente esto es una reflexión sobre la imprudencia de integrarse al mundo sin un plan de transformación de la industria que implicó la devastación de cientos o miles de empresas locales. Esto no empezó ni terminó en los ‘90s en Argentina: es una tendencia mundial y permanente. Es función del Estado junto con el Sector Privado, anticipar, planificar e implementar las debidas estrategias para posicionar la Industria Nacional en el mundo. Tal como dice la UIA: Sin Industria no hay Nación.

domingo, 15 de agosto de 2010

Work/Life Balance


Existen centenares de malas ideas que detrás de un excelente marketing han sabido prosperar. Basta recordar innumerables plataformas políticas y discursos pomposos que luego han demostrado ser un chasco. Sin embargo, el caso del Work/Life Balance es el opuesto: una buena idea detrás de un muy mal nombre. Para los que no están familiarizados, este concepto se refiere a la búsqueda de formas de equilibrar la carga de trabajo profesional con la vida personal, de tal modo que una no se vea afectada por la otra.

Empecemos por lo más fácil. Work/Life Balance es un mal nombre. Si en promedio dedicamos al trabajo más del 70% de nuestro tiempo y energía*, no veo bien adonde está el balance. Las jornadas laborales parecen ser cada día más largas y demandantes, de forma tal que el escaso tiempo que sobra, solo sirve para descansar y retomar fuerzas para el próximo día. Por lo tanto el resultado es claramente ganador para Work. Además, si se tuviera que hacer un balance entre Work y Life, ¿entonces significa que trabajar no es vivir o no es parte de la vida? No suena lindo...

Pero en esencia la idea creo que es buena. Sería como una evolución del contrato psicológico entre empleador y empleado. Una forma más simple de llamarlo es "Flexibilidad". En criollo sería: "En algunas circunstancias, yo empleador, voy a necesitar exprimirte, hacerte trabajar 25 horas del día, ya sea día de semana, feriado, fin de semana o lo que sea. En contraprestación, cuando la carga de trabajo disminuya, voy a permitirte no cumplir el horario, no seguir a raja tabla tus días de vacaciones pendientes, trabajar desde tu casa, etc." En un mundo ideal nos gustaría que no existieran las jornadas de 25 horas. Pero bien sabemos que es la nueva realidad del mercado. Además, la compañía no te regala un celular solo para que te envies mensajitos con tus amigos...

Si bien la "flexibilidad" es un avance, está aún en su etapa prematura. Pero significa un paso firme a realmente trabajar por resultados. Implica quedarse en la oficina cuando haga falta y no desperdiciar 2 horas mirando Facebook y a escondidas. Empresas como Best Buy lo han dejado claro: "no me importa cuánto tiempo le dediques...solo me importa el resultado". Otras empresas ofrecen ciertos servicios en las oficinas para poder integrar el trabajo y la vida personal, por ejemplo gimnasio, lavandería, juegos, etc (por eso ahora algunos lo llaman Work/Life Integration). En otros casos como IBM, el 42% de los empleados a nivel mundial trabajan desde su casa (no es el mismo porcentaje en Argentina...ni cerca).

Sin perder de vista la coordinación del trabajo, creo que las empresas tienen aún mucho para hacer en cuanto a flexibilidad. Poder ofrecer diferentes alternativas de trabajo a los empleados es un win-win sin lugar a dudas: empleados más cómodos son empleados más motivados que a su vez logran mejores resultados. Ayudar con las cuestiones de "forma" del trabajo es un gran paso. En un próximo artículo discutiré las cuestiones de "fondo".

Saludos, Max.

*Una persona que trabaja 8 horas (sumando una hora de viaje de ida y vuelta, más hora del almuerzo en el trabajo) y que duerme 8 horas, solo tiene 5 horas netas para "vivir" (30% de su tiempo despierto). Claro está: si quiere "vivir" más hay que dormir menos...no hay muchas vueltas.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Excusas


Seth Godin dice: “¿Cuánto de tu tiempo en el trabajo invertís inventando excusas, creando reaseguros, evadiendo los temas y cubriéndote solo en caso que las cosas salgan mal al final?” Concluye afirmando: “En algún momento, este esfuerzo se vuelve tan grande que efectivamente nunca terminás haciendo nada, lo que por supuesto es la mejor protección contra el fracaso.”

Palabras sabias, ¿no? Me llegaron mucho ya que convivo con mucha gente con esa cultura en mi trabajo. Gente que en lugar de empleados administrativos parecen abogados, esperando casi una carta documento por cada cosa que implique algún riego para ellos. O bien algunos que para mover un dedo necesitan la aprobación de un Vicepresidente de la compañía. También están los que siempre la culpa es del sistema, de la falta de presupuesto, de que “estamos a full”, de que no se puede, etc, etc, etc…cualquier cosa menos que la culpa es suya.

En el otro extremo está la gente que se hace cargo. Que está dispuesta a asumir riesgos, de desafiar al status quo, de probar cosas nuevas y arreglar las que no funcionen, de aprovechar el tiempo en tareas que realmente agreguen valor. Y más importante, la gente que si se equivoca dice: “Fue mi responsabilidad. ¿Cómo puedo hacer para arreglarlo?”

Randy Pausch dice que la experiencia es lo que acumulás cuando no conseguís lo que querés. Esto es lo mismo a decir que el que trabaja, se equivoca y por eso, aprende. Claro, es más fácil y cómodo en el corto plazo señalar a otro lado cuando haya algún problema o en primer lugar evitar que no haya ningún problema cortando de raíz todo riesgo. Está en cada uno qué prefiere elegir: seguir el patrón o algún día convertirse en el patrón.

Saludos, Max.